sábado, 11 de agosto de 2007

GOLONDRINAS

Lo decía el poeta, todos los años vuelven. Regresan a sus “acosados” nidos de barro y baba. Invaden los pueblos con sus revoloteos, esparajismos, trinos y cabriolas aéreas. Hay quien dice que devuelven la vida a los lugares asolados, otros menos optimistas, aseguran que la encarecen, alteran, piden mucho, y dejan poco.
Las “golondrinas”, esos emigrantes cíclicos que regresan todos los años a ocupar temporalmente el “nido” que allí dejaron sus antepasados, “revuelven” con su hiperactividad urbana, la conservadora y monótona vida de los lugares donde mantienen el “nido”, si este no ha sido derribado. Buscan entre los sombríos aleros y los límpidos cielos, algo que en las tierras donde residen habitualmente hace tiempo que perdieron: sosiego y vida tranquila. Se alimentan de pipas de girasol, renuevan su plumaje con camisetas y bermudas multicolores, calzan chancas de dedo, y algunas hay, que vuelven con las alas rotas planteándose la posibilidad de terminar sus días, al cobijo de sus antiguos nidos.
Digan lo que digan, son la alegría del pueblo. Parlotean, presumen, riñen y se quieren. En el fondo eso es la vida, pues a la muerte siempre la gustó el silencio.

sábado, 14 de abril de 2007

EL OMBLIGO DE VENUS

Algunas veces los científicos se olvidan de sus razonamientos sistemáticos y se dejan llevar por la imaginación, poniendo a las cosas nombres bonitos y hasta sugerentes. Este es el caso de esta menuda y humilde plantuela que responde al nombre de “ombligo de venus”, bello ejemplar botánico de hojas carnosas de tacto suave y encerado, que gusta de crecer en grietas húmedas de las rocas con escaso sustrato, por lo que también se la identifica científicamente como umbilicus rupestris o más familiarmente como oreja de monje.
De estos dos nombres comunes con los que se la identifica (ombligo de Venus u oreja de monje), yo personalmente me quedo con el primero. Me parece más acertado, más carnal y hasta si quieren, más sensual. Pero tranquilos… que ya se que estoy hablando de una planta, y además estoy seguro que el nombre se lo puso un monje que las veía muy a menudo por las tapias de su monasterio, identificándolas más con esa acogedora parte femenina que con sus pabellones auditivos. Además, como casi todas las plantas contiene principios medicinales, pues con ella se elabora una pomada que es muy buena para las hemorroides, no os decía yo que era un poco sensual…

sábado, 20 de enero de 2007

VAMOS COMO LOCOS


No lo digo yo, lo dicen las estadísticas y la cartilla de los puntos. La carretera se ha convertido en una de las primeras causas de muerte por accidente en muchos de los países de este apresurado primer mundo. Todos los fines de semana, puentes y fiestas de guardar caemos como pajarillos en autovía nueva. La muerte - esa eterna enemiga - se agazapa buscando descuidados, o aliándose a los inconscientes del acelerador.
A estas tragedias viarias las denominamos genéricamente como “accidentes”, cuando mucho de ellos no lo son, pues un accidente es un “suceso eventual o acción del que involuntariamente resulta daño para las personas o las cosas”. Todos sabemos que en muchos de estos percances la involuntariedad es la última excusa de su origen, pues muchas veces se encuentra en el retorcido laberinto de la insensatez humana, en la falta de sentido común, y hasta en la ausencia de respeto al prójimo, sea este humano o semoviente, como el pardillo de la foto.
De todos modos la pregunta que ya nadie nos podrá responder, es la de ¿cual de los dos iba como un loco?.

domingo, 10 de diciembre de 2006

HACER FUEGO

No se me pongan trágicos, esta no es una foto de impacto. El joven que vuela sobre las llamas no pretende autoinmolarse a lo bonzo, ni mucho menos. Tampoco es una barbacoa gigante que aspire a un premio Guinnes, la Hoguera de las Vanidades de Savonarola, o Galicia en llamas, no. Es una hoguera ritual de la Noche de San Juan. Toda una tradición arcana con la que en muchas culturas se recibe y celebra la llegada del verano, esa estación del año donde todo o casi todo fructifica o madura, hasta casi chamuscarse... y sin casi.
Los humanos somos los únicos seres sobre la faz de este planeta, que por ahora hemos sido capaces de hacer fuego, y más o menos domesticarlo. Sin ese conocimiento, posiblemente, no hubiésemos sobrevivido como especie, y ni mucho menos hubiésemos llegado hasta donde hemos llegado, aunque no tengamos muy claro a donde vamos.
Pero no seamos ingenuos, ¿quienes de nosotros sabríamos hoy hacer un fuego si no nos lo dieran ya casi hecho?. Nuestros fuegos son prefabricados, nada que ver con aquello de frotar dos palos o sacar chispas con el eslabón. Y es que no es lo mismo «hacer» fuego, que prender fuego, como tampoco es lo mismo ver el fuego, que saltarlo.

sábado, 9 de diciembre de 2006

LA ROPA SUCIA

La estampa es de ayer mismo. No es medieval por el balde de plástico, y no representa a una lavandera de un Nacimiento porque la bata de güatiné pone modernidad a la imagen. Y es que hasta hace poco la ropa sucia se lavaba fuera de casa, en el arroyo más próximo, y se tendía a blanquear y orear al sol. Y como los tiempos no cambian, que lo único que hacen es dar vueltas, pues ete aquí, que a pesar de que casi todo el mundo (desarrollado) tiene lavadora, secadora, centrifugadora, hemos vuelto a sacar a lavar la ropa sucia fuera de casa.
«¿Y esto quién se lo dijo?, pues me lo dijo mi vecina del cuarto que lava mas blanco, aunque todos sabemos que es una marrana, pero claro si te dan 1000 € por decirlo, pues vas y lo dices, menuda es esa. Esa sería capaz…»
Apago la tele, meto la ropa en la lavadora, la pongo en marcha y me siento delante de su ciego ojo de buey, contemplando como una camisa abraza tiernamente a un calzoncillo mientras se dejan mecer por olas de espuma del detergente. ¿Quién necesita televisión, habiendo un arroyo cerca o lavadoras para lavar la ropa sucia...? pues seguramente algún retrasado.


UN CAFÉ SIN HUMO

Dice Maruja Torres que “la vida es como el café o las castañas en otoño. Siempre huele mejor de lo que sabe”. Puede que tenga razón, pero a los cafeteros como a los fumadores no es el olor lo que nos anima a tomar café o a fumarnos un cigarro, y eso que está demostrado y publicitado que las dos cosas consumidas en exceso acortan la vida.
Por mucho tiempo las dos actividades (fumar y tomar café) fueron relacionadas, a la cuales se unió una tercera, el beber, porque dicen que no hay dos sin tres. Llegando a tener hasta nombre propio: un completo (café, copa y puro). Algunos, ese completo lo cerraban con una cuarta actividad, la del juego, y al café, copa, puro, se unió el mus. Y sin más, la tarde hecha.
Hoy a comienzos de este tercer milenio, ninguna de estas actividades ya está bien vista y alguna hasta prohibida, por lo que se nos amenaza con una vida futura bastante insípida. Pues sepan ustedes que dicen las viejas consejas, que “quien ni fuma, ni j…uega, ni bebe vino.., el diablo se le lleva por otro camino”


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(R)EVOLUCIÓN NORTEAMERICANA

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(R)EVOLUCIÓN HUMANA
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TODOS CONTRA EL CANON


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Hoguera de San Juan en Baños de Cerrato (Palencia - España)

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Ágreda - Una Semana Santa Diferente


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Soledades


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Leer en verano
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PREMONICIÓN
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El dolar sostenido por la prima de riesgo europea

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Curva de Gaus

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así empezó todo...

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sin comentarios...
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