
Los humanos somos los únicos seres sobre la faz de este planeta, que por ahora hemos sido capaces de hacer fuego, y más o menos domesticarlo. Sin ese conocimiento, posiblemente, no hubiésemos sobrevivido como especie, y ni mucho menos hubiésemos llegado hasta donde hemos llegado, aunque no tengamos muy claro a donde vamos.
Pero no seamos ingenuos, ¿quienes de nosotros sabríamos hoy hacer un fuego si no nos lo dieran ya casi hecho?. Nuestros fuegos son prefabricados, nada que ver con aquello de frotar dos palos o sacar chispas con el eslabón. Y es que no es lo mismo «hacer» fuego, que prender fuego, como tampoco es lo mismo ver el fuego, que saltarlo.