viernes, 23 de febrero de 2018

La habéis cagado




El mismo día que fallecía el genial Forges (Antonio Fraguas de Pablo 1946-2018), el que posiblemente haya sido el mejor humorista gráfico que ha retratado el último medio siglo de la triste e indigna historia de España, se echaban a la calle de forma multitudinaria en un buen número de ciudades de este país (Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria, entre otras) los pensionistas y jubilados convocados por la  Coordinadora en Defensa de las Pensiones Públicas, para protestar contra las reformas del Ejecutivo que nos llevan, irremediablemente a unas "pensiones de miseria" y de descapitalización.
Solo en Madrid, con las manos en alto y mirando hacia la fachada del Congreso de los Diputados, alrededor de 3.000 manifestantes gritaban lindezas como "manos arriba, esto es un atraco", "robo", "ladrones", "dimisión" y "Rajoy y Cospedal, a Soto del Real", para cerrar el ciclo con "a la hora de votar, nos tenemos que acordar".

viñeta de NIK en El Norte de Castilla

Y ahí quería yo llegar, pues España tiene cerca de diez millones de pensionistas, a los cuales los ineptos políticos que nos desgobiernan han sido capaces de sacarles de su letargo jubilar, y muy posiblemente dentro de poco veremos que lo que no consiguieron las juveniles mareas del 15M, lo consigan ellos, dando la vuelta al sistema, retirando con su importante densidad de voto a los partidos caducos que nos han llevado a esta situación, y que emulando al consagrado y ya inmortal Forges, tengan que reconocer eso de “la hemos cagao y los viejos nos han botao”. ¡Ya veremos… eso!.

lunes, 12 de febrero de 2018

Tocando a muerto

Se ha puesto de moda - ahora - hablar de la despoblación que nos rodea, de la España vacía (La España vacía: viaje por un país que nunca fue. Sergio del Molino-2016), de la Siberia o la Laponia del sur, etc. Y aunque los calificativos puedan servir para definir una realidad, no ocurre lo mismo si - como debería de ser - conjugásemos todos con responsabilidad el verbo irregular vaciar, es decir que no es lo mismo utilizar la tercera persona del presente de indicativo: él vacía, que la primera persona del plural del pretérito perfecto compuesto: nosotros hemos vaciado.

Villarrobejo. (Palencia-Spain)

Y es que no nos engañemos, pues históricamente hablando, una buena parte de la Península Ibérica fue casi siempre un territorio despoblado, sobre todo en sus zonas más interiores, no ocurriendo lo mismo en sus territorios periféricos. Lo estaba cuando nos invadió el  Imperio Romano, cuando los barbaros reemplazaron a estos, así como cuando lo hicieron los árabes, aquellos que definían a gran parte de las dos mesetas como “tierras de nadie”.
El clima, las pestes y las guerras ayudaron mucho a ello, además de una pobreza secular. Viajeros extranjeros que nos visitaron en los siglos XVI, XVII y XVIII, hablan de unas tierras interiores asoladas, casi deshabitadas, donde los bandoleros campeaban a sus anchas. El mismo Codex Calixtinus, la primera guía del Camino de Santiago que fue escrita e iluminada a mediados del siglo XII, da una imagen muy parecida.
Y es que la España interior, nunca estuvo excesivamente habitada, exceptuando algunos poblaciones que por caprichos de los monarcas de turno, cambiaban sus cortes de un lugar a otro, lo que suponía que temporalmente aquella zona creciese poblacionalmente, para luego languidecer con la misma premura (Oviedo, León, Burgos, Valladolid, Toledo, etc.). El siglo XVIII, fijó definitivamente estas constantes y desde entonces hasta ahora, nada tiene que ver la Península Ibérica interior y más rural, con la periférica; y utilizo el geotopónimo de Península, pues lo mismo que ha ocurrido en España, puede verse en la parte portuguesa.
Nuestra sociedad rural se no muere, así de rotundo, las octogenarias y longevas generaciones que escasamente la poblaban están cerrando su ciclo vital, y no existe - por que no hemos sido previsores en su día - una generación de reemplazo. 
Yo que vivo en el centro una pequeña capital de provincia, raro es el día que no escucho la campana de la parroquia “tocando a muerto”, y lo mismo ocurre en poblaciones que ya no llegan ni al millar de habitantes. Las obras mayores que se están haciendo en muchos pueblos, son las ampliaciones de los “camposantos” y las naves velatorio. Así que si viajan por la España interior, y de vez en cuando oyen el mortecino doblar de las campanas, no pregunten ¿por quién es?, ya se lo digo yo, la España rural se nos está muriendo irremediablemente (requiéscat in pace).

domingo, 4 de febrero de 2018

Ajuntarse

Fotografía de Internet
Me dicen que algunos catalanes ya no nos ajuntan, y no quieren seguir jugando a ser españoles con muchos de nosotros. Que pena, con lo majos que son, un poco sosos y peseteros, pero majos. No lo entiendo, si hasta ahora esto era un juego donde casi siempre ganaban ellos. Sí es cierto que hablan raro, pero nos da igual. Que viven mejor que muchos de nosotros, pues mejor para ellos. Que tienen una de las costas más bellas y la ciudad más bonita del Mediterraneo, pues lo mismo. Que sus señoritos se repartían el 3% del dinero publico, lo teníamos asumido, pues por otras regiones también lo hacen, aunque nadie lo reconoce. Que comen cebollinos a la brasa (calçot) y butifarra, nosotros torreznos y morcillas. Que bailan la sosa sardana, pues nosotros la jota, que tampoco es para tirar cuetes. Que pena, con lo bien que jugábamos juntos, y no solo al futbol, que también. Algunos catalanes ya no nos ajuntan, que pena…