
De estos dos nombres comunes con los que se la identifica (ombligo de Venus u oreja de monje), yo personalmente me quedo con el primero. Me parece más acertado, más carnal y hasta si quieren, más sensual. Pero tranquilos… que ya se que estoy hablando de una planta, y además estoy seguro que el nombre se lo puso un monje que las veía muy a menudo por las tapias de su monasterio, identificándolas más con esa acogedora parte femenina que con sus pabellones auditivos. Además, como casi todas las plantas contiene principios medicinales, pues con ella se elabora una pomada que es muy buena para las hemorroides, no os decía yo que era un poco sensual…