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Montañas de Fuego. Timanfaya Lanzarote (Islas Canarias) |
¡Que mañanita de
teléfono!, me han llamado de dos bancos para ofrecerme sendos créditos
hipotecarios a tan solo un 22% de interés, y cuando les he dicho que me parecía
bien, se han echado a reír y me han colgado. Luego lo han hecho dos operadoras
de telefonía móvil ofreciéndome conexión a Internet a 100 MG de velocidad, pero
como antes de instalármelo me han pedido que clavase el módem en la pared no fuese a salir corriendo, como
se hacía con los viejos teléfonos negros de baquelita, lo he rechazado.
Y cuando creía que la
hora del mailing telefónico automatizado se había terminado, me sale en la
pantalla del móvil este número +666 666 661, yo que tengo por norma atender todas
las llamadas, descuelgo el auricular y al otro lado de la línea me llaman con
mi nombre y dos apellidos y me dicen:
- Buenos días señor Alcalde, le llamamos desde el
Infierno, soy el demonio 661, Samael para más señas, y contacto con usted para
ofrecernos a comprarle el alma, a cambio le daríamos la presidencia del consejo
de administración de un banco malo, una senaduría vitalicia, un puesto de
eurodiputado de por vida, o un piso en alquiler de renta baja.
A mí como me encanta
enrollarme y dar palique a estos profesionales de la venta telefónica, sobre
todo si no tengo nada mejor que hacer, le digo:
- Amigo Samael no es mala la oferta que me haces, pero yo
pensaba que el Infierno ya no existía...
- No señor Alcalde, los que han desaparecido son el
Purgatorio y el Limbo, el primero porque con la nueva normativa solo se podía
estar en él setenta y dos horas, y para ese poco tiempo no merecía la pena
tener abierto un establecimiento de esas características, y el segundo porque olía
mucho a meados, pues ya sabe que era donde iban a parar los niños recién
nacidos y los ateos, que suelen morir muy viejos. - Pero no, señor Alcalde - el Infierno sigue todavía muy
activo, cada vez más, somos 666 diablos y no paramos y con esto de la crisis esto
está a tope. ¿Bueno que le parece, me vende el alma...?
- Bueno de acuerdo Samael, te vendo el alma, pero a
cambio quiero la vida eterna y una senaduría vitalicia...
Y su satánica majestad va
y me cuelga. Ya no se puede uno fiar ni del diablo. Pues que sepa que he
guardado el número en mis contactos y la próxima vez que llame, ni le atiendo.