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Las manos de Esperanza |
Que dicen ahora que vivís
mucho, que estáis hecho unos matusalenes, así que os van a quitar el sintróm,
los aparatos de los parques biosaludables y el Tai Chi. Daros por jodidos
jubilatas, que van a por vosotros. Los demás, los que todavía no hemos llegado
a esa jubilosa situación no nos tenemos que preocupar, pues para poder llegar a
cobrar la pensión será obligatorio antes haberse muerto.
A los que hace ya treinta
años avisábamos de esta situación, hablando de la despoblación y del envejecimiento
de este país, sobre todo del medio rural, nadie nos hizo caso. Hasta el
sociólogo y demógrafo más memo sabía que la “esperanza de vida” de la población
española estaba creciendo en progresión geométrica, mientras que la natalidad
lo hacía de forma aritmética. Pero como éramos un país de “ricos, ricos” que diría
Arguiñano, y teníamos bien llena la “hucha de las pensiones”, todos tranquilos.
Pero
mira por donde ahora descubrimos que alguien ha metido mano en la alcancía, y
que con esos ahorros se está especulando en bolsa y en bonos del Estado, es
decir que han fundido la “esperanza debida” que en nuestro envidiado sistema de
protección social era, el poder disfrutar de una pensión digna después de toda
una vida de trabajo. Creo que va siendo hora de recordar a nuestros mandatarios
- de forma amenazante - la frase del escritor armenio George Gurdjieff
(1872-1949), «sólo
quien sabe cuidar lo ajeno puede poseer lo propio»,
estáis avisados.