Hace poco más de una semana, he ido a
darme una vuelta por Portugal (voy bastante a menudo). Ya saben, ese país
vecino que tenemos a poco más de tres horas de coche del corazón geográfico de
Castilla y León, y al que los castellano leoneses somos muy poco dados en ir a visitar,
si exceptuamos a los de las “raya”, es decir los zamoranos y salmantinos.
Yo reconozco que siento una especial
simpatía por los vecinos de esta nuestra comunidad, pues ya hace años que me di
cuenta que nos quieren ellos más a nosotros, que nosotros a ellos, y es una
pena pues tenemos muchas cosas en común, más de lo que muchos se piensan. La
historia, el patrimonio, las costumbres y creencias, y hasta el idioma.
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Castelo de Vide (Alentejo-Portugal) |
Portugueses y españoles somos más
hermanos que primos, y como en toda buena familia que se precie algunas veces
hemos estado a la greña, pero ese tipo de roces es normal en toda convivencia,
y por destino nosotros y ellos estamos condenados a entendernos.
No oculto que a mi me encantaría que se hiciese realidad el
sueño del escritor y Premio Novel portugués José Saramago, que quería que
España y Portugal se uniesen en una integración territorial, administrativa y
estructural, pero no cultural ni lingüística. Es decir, una España y Portugal
unidos en la diversidad, en un proyecto común ventajoso para ambas parte de
convivencia y desarrollo.
Y es que la idea de Saramago era que
Portugal se convirtiera en una Comunidad Autónoma más dentro de España, que
tendría que cambiar su nombre por el de Iberia (para no ofender los egos
portugueses) y sin que ello supusiera la asimilación cultural por parte de
España: los portugueses seguirían hablando portugués, teniendo sus costumbres,
su lengua. A nivel de organización política, habría un parlamento único,
partidos políticos tanto lusos como españoles y
en el terreno económico, una homogeneización fiscal.
Esto puede sonar utópico, pero fue el
mismo Saramago quien escribió en su día, que
“al contrario de lo que generalmente se dice, el futuro ya está escrito,
lo que ocurre es que nosotros no tenemos todavía la ciencia necesaria para
leerlo“. De todas formas, hasta que esto ocurra, o no, anímense de vez en
cuando a darse una vuelta por este país vecino, les merecerá la pena, y a ellos
les vendrá bien, pues lo están pasando mucho peor que nosotros, que ya es
decir. Obrigadinho.
© GONZALO ALCALDE CRESPO - La Firma 2014