Y mientras los papanatas de la neoeconomía y los paniaguados
de los medios de comunicación, apoyan y ensalzan estas mentiras, en los recónditos
y escondidos medios rurales - como todas las agosteras - aparecen otros “em-prendedores”
que han entendido mal el “conceto” que diría Manquiña (Airbag 1997, de Juanma Bajo Ulloa), y que mecha en mano le pegan
fuego a los montes públicos.
Está claro que media península ibérica es tierra de pirómanos,
pues los incendios provocados afectan todos los veranos por igual a señalados territorios
españoles y lusos (Extremadura, Bierzo, Galicia, Sierra da Estrela,
Alentejo...etc).
Se alega, que el achicharradero vegetal de este año es una
respuesta a la nueva Ley de Montes aprobada por el PP, y que detrás existe un afán
especulativo sobre los terrenos calcinados. Podría ser, pero yo creo que la
cosa va más allá, pues no se nos ha de pasar por alto, que detrás de la extinción
de los incendios y la recuperación de los terrenos asolados y calcinados, hay
un gran negocio. Si están interesados, busquen las cifras, pero yo les puedo
adelantar que una hora de intervención en la extinción de un incendio normal cuesta
60.000 €uros (diez millones de las antiguas pesetas), sumen ustedes y ya verán
que números redondos les salen.
Y es que la pregunta del millón es: ¿por que estos brutales
ardores siempre ocurren en verano, casi siempre en zonas de montes públicos mal
preservados y peor vigilados, y no ocurre lo mismo en las grandes superficies
boscosas municipales de Soria o del país vasco?... ¿no sería más barato tener cuerpos
especializados en la limpieza, conservación y prevención de incendios en los montes públicos, que
bomberos temporeros de subcontrata..., y así ya de paso reducíamos el numero
de parados y sobre todo de “em-prendedores”. Ahí dejo la interrogante... y mientras,
que la fiscalía siga investigando...