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Santa Cruz de la Salceda (Burgos-Spain) |
Dicen los sabios, que poltrona o silla
poltrona viene del termino ‘poltrón’ que significa vago, haragán, perezoso, así
como unos cuantos sinónimos más de parecido significado, y que según parece la
silla poltrona se inventó en el siglo XVII como sillón bajo, específicamente
diseñado para el sueño ó la poltronería, que por supuesto solo utilizaban las
clases nobles y pudientes, pues la plebe dormía solo de noche, con jergones de
paja en el suelo, y sin bacín.
Hoy, que casi todos los perezosos - sean
del estamento social que sean- pueden echarse la siesta como bien recomendara
Camilo José Cela, es decir: en la cama, con pijama y orinal, el termino
poltrona ha quedado relegado como adjetivo calificativo solo para los que viven
de lo publico o detentan el poder, y que sea como sea quieren mantenerse en él;
y de ahí la frase tan manida de “aferrarse a la poltrona”.
Desde hace unos meses, en este país,
asistimos casi desconcertados al calamitoso espectáculo de cómo nuestros
representantes – libremente escogidos – se pelean por las poltronas del poder
en el Parlamento de la Nación, y como no se ponen de acuerdo, pues ya no se
conforman con haber accedido a la poltrona del común – que es todo un mérito -
sino que quieren estar en las poltronas de la “bancada azul”, esas en las que no
solo se está, sino que además se tiene derecho a bacín.
Señorías, hagan una parada en sus debates
para mear, a ver si entre medias, terminan ustedes poniéndose de acuerdo.