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Figueira da Foz (Portugal) |
Que fin de semana me han dado, me he
tenido que resintonizar otra vez, la segunda ya desde que llegó la televisión
digital, que es tan mala como la analógica solo que con más canales, supongo
que para poder desaguar mejor tanta basura. Además he cumplido años,
tantos que para poder apagar las velas de la tarta, he tenido que llamar a los
bomberos, claro que más ha cumplido el palacio de la Diputación de Palencia
(cien ya) y nadie le ha regalado un bollo, aunque si que le han organizado una
exposición, que bien merece ser visitada.
Pero menos mal que ese mismo día -
entre otras cosas - me regalaron una hora más de sueño, aunque gran parte de
ella me la pasé ajustando los relojes de los aparatos electrónicos que muy a mi
pesar, conviven conmigo, me dicen que es para ahorrar energía, pero yo pienso
que es para podérsela vender a los bárbaros del norte, y que se sigan forrando
las eléctricas.
Siguiendo con los ajustes, también me
entero que ya se ha diseñado el calendario laboral del año que viene, y que nos
han quitando una fiesta nacional, y como remate veo que procesan a un miembro
más de la sagrada familia catalana..., si es que vivimos en tiempos tristes y
desconfiados, (excelente titulo para una telenovela), o como decía mi abuela, en
un sin vivir.
Este país se ha
convertido de la noche a la mañana en un territorio de agnósticos, incrédulos y
desconfiados, donde la duda razonable es la menos grave de las dudas. Los dos
partidos conservadores que sostienen el posteado democrático del corral
hispano: el conservador de toda la vida que nos gobierna y que lucha por seguir
conservando el poder, y por el otro, el neoconservador que sueña con volver a hacerse
con él, se han lanzado sin paracaídas en una arriesgada pirueta hacia el vacío,
donde todavía no se sabe muy bien, hacia que lado se moverá el colchón amortiguador
del voto ciudadano.
Esta
desconfianza social es la que esta volviendo locos a los responsables de las
empresas de sondeos electorales, eso que llaman demoscopia, porque entre otras
cosas, como decía el humorista Coll, la gente miente y en este
"cercao", el personal ya ha aprendido a mentir y a mentir bien. (Pues
no será porque no hemos tenido buenos maestros(.
© GONZALO ALCALDE CRESPO (La Firma - 2014)